jueves, 11 de diciembre de 2008

Hombres y mujeres, dos formas de comunicarse  

 

Es muy comentada la dificultad de los hombres para expresar sus emociones. Y esto es cierto. Debido a que para ellos la conversación no consiste en conocer al otro, sino en una especie de deporte competitivo donde hay que probar algo. Los hombres tienen objetivos en la conversación y muchas veces su empeño más o menos sutil, consiste en cambiar las ideas o las acciones de alguien. Rara vez se deja entrever una emoción para que pueda darse la “ventilación emocional”. Esto es muy practicado habitualmente entre las mujeres y al hombre suele parecerle como una actitud un poco de indulgencia, como acaparar la atención de los demás hablando de ellas mismas. 


El lenguaje de los hombres es en parte idioma, en parte código, en parte señales. 


No es un arte para aproximarse al otro sino una forma racional de comunicación, donde se suprimen los sentimientos y así se puede evitar el sentirse comprometido. 
Los hombres deberían saber que no hay ganadores en una conversación. Eso sucede propiamente en los debates, donde el objetivo es demostrar algo. El sentido verdadero de la conversación es la cooperación y la integración, buscando la sorpresa, deleite, el juego amistoso en el mejor de los casos.

El lenguaje de los hombres es un lenguaje de hechos, de cosas cuantificables, verificables, concretas y que se puedan definir. Rara vez permiten algo tan fugaz como una emoción que es un lenguaje sin palabras y que no se sabe bien a donde te lleva. Los hombres tienden a hablar con sus parejas cuando tiene problemáticas, como si fueran dos abogados. 
Los hombres no es que tengan menos habilidades que las mujeres es que sencillamente tienen otros objetivos, controlar y principalmente ganar. Esto obstaculiza bastante el punto básico de apertura necesario para relacionarse. 

Las revistas masculinas enfatizan sobre todo la información, los resultados, los hechos. Los problemas propios de los hombres es lo último de lo que ellos quieren enterarse, no quieren leer nada negativo de ellos mismos. No quieren verse de esa manera y así evitan la introyección. Es decir el mirar hacia adentro. 

Las revistas de las mujeres, en cambio hablan de los distintos problemas y de cómo solucionarlos. Ponen el acento en analizar y buscar alternativas. 

Los hombres tienen también arranques emocionales e intuiciones pero están entrenados para no fiarse de ellos. Sienten de igual manera pero se sienten confundidos porque su vocabulario emocional no es el más adecuado y se pierden fácilmente. Las mujeres también pueden perderse por el extremo opuesto en una tiranía emocional inmadura y desproporcionada que las aleja de la realidad de las cosas y ponen a un hombre en un estado de desconcierto total. 
En conclusión el lenguaje de los varones y el de las féminas es bastante diferente. Ellos se expresan de una manera más bien plana, uniforme, sin emoción. Ellas en cambio, son un paisaje emocional con énfasis, curvas, en cierto modo un mundo imprevisible. El diría “este es un buen libro” mientras que para una mujer sería “un libro maravilloso”. Ellas tienden a irse a los extremos. El puede estar enfadado, ella indignada. Ellos se expresan de una forma más monótona, ellas tienden a mostrar la emoción, riéndose de manera exagerada si es el caso, o alzando la voz o declarando su enfado sin disimulo; en general más expresivas en el sentido teatral. El siempre tendrá la tendencia a esconderse detrás de lo que siente para evaluar sus posibilidades en la situación. Ellas tienen un carácter cooperativo y se implican directamente, ellos por su parte tienden a la competencia y tienen que pensárselo. 

Las mujeres por otro lado, tienen sus propios ritmos y son más sensibles que los hombres en el plano físico y biológico. La menstruación y el flujo de hormonas las agarran y las hacen más cambiantes en su ánimo. Su sutileza también las puede hacer más vulnerables. En general los hombres no entienden nada de esto porque ellos viven su cuerpo de otra manera y muchos lo consideran una exageración más, propia de mujeres. 

Hay una forma de comunicación que usan mucho los hombres: es la “indirecta” es una forma de protegerse, así se tantea la reacción de una mujer, valorando hasta donde se puede llegar. Hablar directo invita a respuesta directa, transparencia llama a transparencia. La indirecta permite un margen de control donde uno no se arriesga y así se puede volver a atrás si así lo decide. 

Las bromas son una forma de indirecta, los adolescentes la usan mucho entre ellos, igual que los adultos en su trato con los niños. Este tipo de comunicación que puede ir de lo divertido a lo jocoso es como un juego de espejos cruzados donde todo significa algo, pero no lo que parece. Esta es una forma en que los hombres manifiestan un poco sus sentimientos y emociones. “Algo es algo”. 

Se puede ver el grado de acercamiento en una conversación en como se va cambiando de manejo de información a la revelación de emociones. Esto es lo que verdaderamente acerca a dos personas. Las nuevas relaciones empiezan conversando sobre hechos, después con el tiempo se entra en las opiniones de las cosas, finalmente si ha surgido la amistad surgirán las emociones. 

Hay dos temas clásicos en las conversaciones de los hombres: los deportes y el sexo. En principio ellos hablan del trabajo que es un tema que tiene “hechos” y “objetivos” y que además tiende a la competitividad. También hablan de las cosas de la familia. Pero probablemente la conversación derive más tarde o más temprano a hablar de deportes o de sexo. El primero es de naturaleza competitiva “per sé” y el segundo se ve en términos de hechos: hazañas y éxitos sexuales más o menos verdaderos, tamaño del pene etc. 

Cuando los hombres se hacen más mayores decae a veces su interés por el deporte y las conversaciones sobre sexo se hacen más prudentes. El foco de las bromas sexuales se aparta de las historias fantaseadas en la adolescencia sobre éxitos y excesos y la sensación de no haber satisfecho esos deseos de juventud se convierte en algo incomodo de compartir. En su lugar se bromea y se hacen chistes cómodamente impersonales sobre impotencia, prostitutas, homosexualidad y tamaño del pene. 

Una mujer podría preguntar: ¿por qué les resulta tan difícil a los hombres decir -te amo? estas palabras poseen una magia para la mayoría de las mujeres que su ausencia se les hace inaceptable. Muchos hombres se resisten y dirían que ya se lo han dicho en comentarios rutinarios, con gestos a los que se les pone énfasis especial y que estas “dos palabritas” las mujeres la cargan con demasiado peso emocional. No es que los hombres no expresen afecto y amor sino que el modo en que lo hacen, a las mujeres no les parece eso… una expresión de amor. Por otro lado es muy raro que los hombres expresen afecto entre ellos, solo en situaciones extremas. Esto les conecta con una parte que generalmente no saben manejar. 
A veces los hombres expresan afecto a las mujeres como lo hacen con sus amigos varones: bromeando, quizás una palmadita en la espalda, hablar con indirectas. 

En realidad el problema está en no saber reconocer el lenguaje que usa el otro y el no ser capaz de usar los dos lenguajes para tener más amplitud en la relación. El lenguaje de los hechos y el lenguaje de lo que sentimos mientras suceden esos hechos. En la práctica esto supone un gran número de confusiones en las relaciones entre las personas y muchas veces cada cual “se monta” su propia opinión de “lo que se supone que me quería decir el otro” por tanto mucho más difícil todavía poder expresar amor y afecto que es lo que nutre una relación y la hace satisfactoria y duradera. 

De esta manera se ve claro que mostrar las emociones sin miedo, de manera equilibrada y oportuna es una garantía para que una relación sea positiva. El plano de las emociones es lo que verdaderamente une a la gente y la comunicación es lo que ajusta y modela esa comunicación para el beneficio de dos personas.

 

La forma de comunicarse y expresarse de hombres y mujeres, puede parecer en algún caso una conversación donde no se habla el mismo idioma. Cada cual está en lo suyo propio y muchas veces es imposible un verdadero contacto donde cada una de las partes, pueda sentir el descubrimiento del otro.

 

Juan Bautista Pino

 

 

4 comentarios:

el marido de la portera dijo...

Con todos mis respetos, voy a aportar un punto de vista radicalmente diferente. Creo que el post de hoy reproduce estereotipos de hombre y mujer que no por ser repetidos en los monólogos de humor se convierten en verdad. Afortunadamente, la sociedad evoluciona, y ya no existe un tipo de hombre o de mujer, sino tantos como ambientes en los que se desenvuelvan. Se pretende revestir de "hecho científico" cómo actúan los hombres o las mujeres basándose en la diferenciación de los hemisferios cerebrales. (Curiosamente, estas corrientes científicas son las que intentan aportar evidencias de estructuras cerebrales diferentes entre homosexuales y heterosexuales, blancos y negros, etc) De todas formas, no sé si suscribes el texto o simplemente lo reproduces.

Un abrazo muy fuerte, me encanta ver temas como los que nos presentas cada día.

La terapia de Rafaela dijo...

somos responsables desde pequeños las madres, las mujeres y los padres de seguir enseñando que la masculinidad está relacionada con no experimentar las emociones!!!
Ya de mayores, habría que insistir en que realizar algunas actividades para entrar en contacto con sus emociones, con sus sentimientos, sea cual sea, culpa, rabia, alegría, compasión y expresarlas claro que si...
bss

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

mmm no se si es tan asi. tal vez, como dice el marido, se trata de determinados estereotipos.. pero la emotividad, es algo, que a mi entender, se practica, porque es algo que se aprende, al igual que la capacidad de expresar, eso que sentimos.

supongo que es parte de conocerse a uno mismo, y poder decir sin miedos, o prejuicios.

te sigo, desde: que parezca un accidente, besos!

c.

Lau dijo...

Hola gente!!
Si bien no me gustan las generalidades, en éste caso puntual creo que hay un porcentaje muy grande de hombres a los que les cuesta mucho expresar los sentimientos, de todos modos la nota se refiere a las diferencias y tal vez ahi es donde se nota más.
Me gusta que podamos en algunos casos disentir, pues ayuda a ver las cosas desde otras ópticas y eso siempre es positivo.
Gracias El marido, Rafaela y Carolain por estar ahi. besos.